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Lo oculto del código
El Código Da Vinci se ha encargado de crispar los nervios a la iglesia católica. Primero, el libro de Dan Brown abrió la herida, luego, la película de Ron Howard -estrenada ayer- puso la sal sobre la yaga. Aquí una breve investigación.
Una investigación (no vetada) de Julio Peñarrieta
Me tomó por sorpresa la noticia que llegó en los labios de mi compañera de oficina: “El cardenal Juan Luis Cipriani ha prohibido ver la película”. Lo dijo con una mezcla extraña de alegría y emoción; tragando mi sorbo de café pregunté consternado “¿Ver qué?”: “El código Da Vinci”, respondió ella.
Personalmente no me había interesado jamás en el best seller de Dan Brown, puesto que por lo que había escuchado y revisado en reseñas, no tenía nada que yo no hubiera leído antes. Pero que la máxima autoridad eclesiástica de nuestro país la vetara le da ese agridulce y seductor sabor a prohibido, y habiéndose agotado ya las entradas para el estreno de la película, y no deseando desembolsar 88.00 nuevos soles (precio local con descuento algo así como US$26.50) tuve que conformarme con investigar un poco sobre dicho título, y esto es más o menos en resumen lo que encontré:
El Libro
El código Da Vinci es la continuación de “Ángeles y demonios”, novela del mismo autor que no tuvo mayor éxito editorial. En ambas se fusiona el género detectivesco con el suspenso, todo enmarcado en ese esoterismo New Age que estuvo tan de moda entre Los años ‘99 -2001, basados en una supuesta conspiración de la Iglesia Católica para encubrir el verdadero rol de María Magdalena a lado de Jesucristo, y el significado real del Santo Grial.
Basándose en supuestos datos científicos, la obra ataca de forma frontal la raíz del catolicismo: Jesús toma como esposa a María Magdalena y tiene descendencia, estos hijos son el Santo Grial.
Concepto aparentemente novedoso, de no ser porque ese tema ya había sido tocado originalmente por Michael Baigent y Richard Leigh, en La Sangre Santa y el Santo Grial en 1982. Brown también toma muchos conceptos “prestados” de éste texto seudo científico. Cómo el rol de los caballeros templarios, la adoración femenina que tenían los gnósticos (una rama olvidada del cristianismo) el concepto de Magdalena como la amada de Jesús, el encubrimiento de la mortandad del salvador católico por parte de la iglesia para darle un matiz de rey supremo, son todas ideas ya tocadas por múltiples autores anteriores.
Entonces ¿Cuál es el pecado del autor Brown para que su libro, que no contiene nada nuevo, sea amado por las multitudes y rechazado por la iglesia cristiana en todas sus ramas? La respuesta: la época y el lugar.
La mayoría de las investigaciones de las cuales “El código” hecha mano, son europeas y fueron realizadas durante la década de los 80’s o principios de los 90’s, en cambio, Dan Brown tuvo el acierto de mezclar su idea, con el matiz conspiratorio, puesto muy de moda a raíz de los “Expedientes X”. Tuvo la buena suerte de sacarla en el momento apropiado: 2003, el misticismo New Age que nos dejó el fin de milenio, esperando profecías por cumplirse, encontró un público ávido de historias fantásticas.
Finalmente encontramos el lugar, la novela se estrenó en U.S.A, un país protestante por herencia de Inglaterra como nosotros católicos por España. Los yankis, acostumbrados como siempre a dudar de todo, especialmente de las autoridades, dieron buena acogida al libro, además estaba sazonado con un toque de “europeos malos y conspiradores” a los cuales el héroe, un yanki por supuesto, derrota luego de mil aventuras para sacar a la luz lo más buscado por unos y temido por otros: La verdad.
El conflicto
El código Da Vinci ha calado tanto en la cultura popular que actualmente en el Vaticano se han puesto anuncios señalando los lugares que indican la novela y otros tantos que desmienten los puntos equivocados de la misma.
Por otro lado, el punto más fuerte que tienen sus detractores es la poca rigurosidad con la cual se maneja locaciones, datos históricos y otros temas de índole científico, argumentando que el texto no contiene nada nuevo, que sí se le quita el factor religioso no es más que otro cuento mediocre de complots.
Quizá sea cierto, pero el punto que sus partidarios sostienen es realmente el más lógico: La obra es ficción, no tienen porque tomársela tan en serio.
Vale la pena resaltar que este éxito de ventas le ha valido a su autor dos demandas judiciales por plagio.
De esta forma, con una oscura fama en la iglesia, la puesta en escena, que es homónima al relato de Dan Brown, ha sido ya vetada por más de un arzobispado alrededor del mundo, como fueran en su época “El acorazado Potemkins” , “La última tentación de Cristo”, “Evil dead”, entre otros.
Claro que a diferencia de otras épocas, estamos en el año 2006, la era mediática ha dejado atrás la palabra de la iglesia y el estreno mundial encuentra buena recepción por parte del público.
La película
Ahora en el mundo globalizado es difícil que exista un best seller sin que salga un productor esperando convertirlo en un éxito de taquilla, aquí encontramos a John Calley y Brian Grazer, quienes producen el mencionado film, su director es Ron Howard (Si el mismo “Richie” “Happy Days”), y finalmente se asegura la audiencia con actores como el ganador del Oscar, Tom Hanks, junto a las ya reconocidas estrellas Jean-Pierre Marielle, Audrey Tautou, Jean Reno y Alfred Molina entre otros.
Conclusión.
Luego de navegar unas horas en Internet buscando información para el presente artículo, un amigo me ofreció 2 entradas para el estreno de la tan esperada película, por un precio “razonable”, lo mantuve en la línea mientras llamaba a mi compañera tan entusiasmada por el tema. Luego de darme un par de excusas falsas, rechazó mi oferta.
El código Da Vinci puede decirme que esconde la Mona Lisa detrás de ese gesto similar a una sonrisa, pero no pudo conseguirme una cita para esta noche, para otra será.