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Obstinación vs. Determinación
¿Estaré en lo correcto, o estaré siendo terco?, la disyuntiva principal de quién no ve que su determinación puede ser terquedad
Un ensayo de Vincenzo Pedemonte
Arte gráfico Xcrivas
Siendo sinceros en este devenir diario que nos enfrenta un sin número de situaciones desordenadas y ajenas a nuestro control, nos encontramos constantemente en la disyuntiva primordial de enfrentar las dificultades o dejarlas pasar.
El primer caso más común, se puede deslindar, por segunda vez, que el enfrentar un problema abarca dos posiciones distintas dependiendo del ejecutor y del observador.
Tenemos gran número de disyuntivas que condicionan. El ejecutor, siempre tratará de seguir adelante buscando la nada, del tener siempre la razón, cuya sensación embarga de manera apoteósica, a más de uno en este mundo.
Es aquí, donde la situación se convierte en dos, pues se tiene por el lado del observador, una obstinación para la busca de un objetivo, que podría ser pernicioso, he incluso infructuoso, y el ángulo visual del ejecutor, que no quiere dejar de lado su fijación por encontrarla primordial en su vida, y sin posibilidad de escapar de su fantasma interior.
En ese punto se encuentra la mayor diferencia entre la obstinación y la determinación. Esta oposición se marca de manera primordial entre quien observa y quién realiza, dejando de lado cualquier punto de vista crítico, hasta llegar a ser un tópico de índole netamente sentimental.
Para la persona que realiza el “reto”, su intención siempre es la mejor, y, dejando de lado cualquier otra responsabilidad, se sumerge en las aguas desconocidas del problema, buscándole solución, y siempre tratando de no ser vencido por la adversidad y su propia desidia mental.
Por el lado del observador externo, se ve, casi siempre, solo los problemas, trabas. Inconvenientes y demás obstáculos concernientes al problema del “retador”, siempre tratando de lograr que este desista de sus intentos “fútiles” por triunfar.
Ambas posiciones son equivocadas para la real solución del problema, pues si bien la obsesión del ejecutante, puede ser entendido por este como una “determinación férrea”, es también esta, una droga que no permite una verdadera visualización del problema y una solución presurosa.
Por el lado del observador, la técnica de disuasión y la falta de apoyo al proyecto ajeno, es sin lugar a dudas un acicate para que la otra persona no vea su error, si es que este lo fuera, pues sólo promueve la obstinación y el ensimismamiento del individuo en cuestión impidiendo la solución racional.
La próxima vez, que te embarques en una discusión acerca de obstinación, o determinación, pondera la situación, y te darás cuenta que el error pueda estar en el otro, pero a la vez en ti. Por eso, ¿eres obstinado o determinado?, conste que todo está en los ojos ajenos y en los de tu mente.