El escritor peruano radicado en España nos hace un recorrido por la provincia de Toledo, en la península.
Escribe: Leo Zelada.
Desde hacia tiempo tenia las ganas de visitar la bella ciudad de Toledo. Todos mis amigos me decían si no conoces Toledo, es que no conoces España. Por ello cuando Pepa me aviso luego de finalizar el taller de poesía que dicto en el club Bukowski, para ir a un festival de Cine en la provincia de Toledo, sin pensarlo dos veces me fui con ella.
Antes que todo debo hablar un poco de Pepa, ella es tal vez la mejor compañera de poesía y de bohemia que tengo en Madrid. Es una poeta guapa, sensible y la mujer mas autentica que he conocido en este país. Ella ha sido periodista del Diario El Mundo y EFE y actualmente hace reportajes para la televisión. Sin embargo ella me parece una artista en el amplio sentido de la palabra, tiene un dinamismo vital impresionante. Es una mujer que de Joven paralizaría la universidad autónoma de Madrid exigiendo sus derechos estudiantiles y fue la que hizo la portada contra Aznar los días posteriores al atentado en Madrid en una época cuando nadie se metía contra el PP, escribe unas poesías que rebosan desgarro: http://pepaworld.blogspot.com/
Luego de ver la función donde se estrenaba el cortometraje de Petrus, un artista y ahora cineasta de Vanguardia, y tomarnos luego una copa de champaña con el equipo de producción y los actores, enrumbamos a Toledo. Me agrada esta sensación de aventura de sin haber programado nada de antemano, tomar el coche y enrumbar hacia un lugar desconocido. Vamos en medio de la carretera oscura mientras en la radio se escucha a todo volumen clásicas e irreverentes melodías de rock. Pepa esta cantando a toda garganta las letras y yo contagiado de su repentina adrenalina alzo la voz igual. Es fabuloso este viaje. Luego de ser ambos la carretera azabache unos infinitos momentos, divisamos Toledo a lo lejos.
Estoy en una ciudad del medioevo, parece una ciudad de cruzados. Pero valgan verdades se ve también la influencia del mundo árabe en sus ventanas moriscas. Estas calles angostas de piedra con tanta historia vamos recorriendo maravillados y desbordante emoción. Sus iglesias barrocas, sus ventanas tan adornadas, el puente donde observamos la belleza de un rió tan diáfano y destellante. Es demasiado digo. Prendo un cigarrillo y con Pepa vamos a recorrer y descubrir como niños la belleza de esta hermosa ciudad.
La felicidad dicen que solo duran momentos, mas toda esta noche ha ido un largo y eterno momento, donde he sido feliz contemplando el cielo azul lleno de estrellas que esparcen su polvo de estrellas en este hermoso y mágico rincón del mundo.
