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Fin del Verano: Un nuevo comienzo cada año
“Cada final de verano ha representado para mí la misma sensación al momento de encontrarme cara a cara con la realidad de dejar de holgazanear para avocarme a labores más útiles, al menos a la vista de mis padres, que son estudiar y conseguir buenas notas”. Una opinión cruda del final del verano y el comienzo de las clases escolares".
Escribe Vincenzo Pedemonte
Estas fechas que se avecinan, y que para otros ya comenzaron, traen la añoranza a algunos y la pesadez en otros, el fin del mes de marzo no trae solo mi cumpleaños si no también aquella ineludible sensación de que el verano se acabó y de que es hora de regresar a nuestra aburrida rutina de nueve meses, es decir, regresar a estudiar.
Cada final de verano ha representado para mí la misma sensación al momento de encontrarme cara a cara con la realidad de dejar de holgazanear para avocarme a labores más útiles, al menos a la vista de mis padres, que son estudiar y conseguir buenas notas.
Pero ahora que veo hacia atrás y recuerdo aquellas sensaciones de congoja y de franca flojera, recuerdo de manera muy vivida, como al comenzar las clases y entrar en el ritmo diario de la rutina (¡¡¡¡si tremenda redundancia!!!!), aquella sensación de inconformidad y pereza se desvanecía y entraba en mi mente el aire competidor que me caracteriza, dejando de lado mi lado confortable el estilo Garfield .
El pasar del tiempo ha cambiado mi forma de ver el antes, durante y después del verano, pues en un comienzo era lo más esperado de mi año y ahora se a convertido en el periodo más aburrido de mis doce meses calendario, y esto se da porque al crecer uno cambia y se transforma y se da de golpe con realidades distintas a las anteriores.
Antes el verano significaba la liberación de la penuria escolar y la oportunidad de vivir experiencias nuevas y gratificantes, al llegar a la mayoría de edad se convierte en la oportunidad de descubrir nuevos parajes y personas distintas y cuando entras a la verdadera adultez se convierte en 3 meses de larga penuria en busca de un empleo que ayude a pagar tus gastos, así de sencillo.
Pero el fin del verano siempre representará la oportunidad de mostrar un cambio sorprendente a la gente que ves durante los próximos nueve meses, es la “chance” de mostrar cuánto has cambiado para mejor, o peor en mi caso, y ver que no has desperdiciado tu tiempo y lo has aprovechado.
El retorno a clases nunca tendrá comparación en mis recuerdos y siempre estarán guardados en lo más profundo de mi ser como aquellas oportunidades de mostrar cambio y de reinventarse uno mismo, de ser uno, pero ser otro, de dejar de lado algo y tomar otra cosa, esas situaciones hacen valederas cada una de las ansiedades que desencadena el regreso a clases.
Si la tortura de un verano te hace desear regresar a tu vida anterior, o unas vacaciones inolvidables no te dejan pensar en lo terrible que puede ser su final, en ambos caso mira el regreso a clases como la oportunidad de cambiar y mostrar, de ser tu mismo pero de otra forma y de mantenerte “real” a ti mismo, ninguna otra sensación se le compara remotamente.