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El acertijo de la adicción
Recuerdo aquella noche estrellada cuando llegaba, después de varias horas de la caminata, esa caminata de todas las tardes tratando de llegar a ningún lugar o por lo menos a ninguno del cual tengo conocimiento, o ni la más clara idea… pero, siempre buscándome a mi mismo.
Un monologo de Israel Esaú Flores Quispe
Puede ser de varias formas… o colores… o sabores... Estímulos diversos en cada ser que las experimenta, pero todas con la misma cualidad… ¿cuál es? Que sólo basta probarla una vez para llegar a convertirse en una adicción, algo que para muchos dé el significado de fatalidad....todos tenemos una adicción… veamos si descubres la mía.
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Recuerdo
aquella noche estrellada cuando llegaba, después de varias horas de la caminata, esa caminata de todas las tardes tratando de llegar a ningún lugar o por lo menos a ninguno del cual tengo conocimiento, o ni la más clara idea… pero, siempre buscándome a mi mismo.
¿Acaso no te ha pasado? Que sólo quieres salir de ahí, de donde siempre has estado tratando de buscar sólo un poco de tranquilidad, un poco de paz, algo de lo quizás nunca olvides. ¿O no es así? Nunca has pensado en sólo olvidar por un momento todo y dejarte atrapar por los suaves y acogedores brazos del olvido.
Todos los seres humanos queremos por lo menos una vez poder sentirnos así, sin problemas, preocupaciones, discusiones, sin deudas, sin conflictos sentimentales, sin ese examen que afrontar, cosas que si contaras a alguien dirían que sólo son pequeñeces y otros que dirán que son problemas muy difíciles de afrontar.
Al llegar de esas caminatas que creo serán por minutos y terminan convirtiéndose en horas siempre tengo esa misma escena frente a mi: la de un joven muchacho que abre la puerta de su hogar en la azotea de un edificio y pasando por el patio alza la mirada y ve el cielo de 2 de la madrugada y es sólo en ese instante en el cual realmente tiene unos segundos de olvido total, que cae en un estado de relajación tan grande que todo por unos segundos se borra de su mente mágicamente y se llena de paz, que empieza cuando inhala el aire de una ciudad que seguramente este puro, solo a esa hora, y termina con la exhalación de éste.
Y es así que no puedo dejar más de tres días de ser un caminante que sale sin rumbo, pero siempre en busca de mi mismo. Todas las semanas busco ese estado el cual ya describí y que me transporta al no tener nada más que un vacío dentro de mí.
Ya con los años estas caminatas se dan con gente a mi alrededor, rodeado de todo un mar humano que comparte las veredas conmigo cuando voy a ningún lugar pero siempre en busca de mi mismo. Ya con seres que hasta me dan la mano y conversan conmigo o me acercan un plato con comida o me abrazan o me hacen reír. Dando a veces descansos de mi caminata sentándome en al aula de la universidad o en una banca de algún parque.
Sin embargo, esa sensación de olvido de todo lo malo siempre se da con el cielo estrellado de las 2 de la madrugada, con la inhalación y exhalación del aire tan puro que sólo a esa hora se puede producir.
¿Ahora dime si crees que ya sabes cual es mi adicción?...