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Un témpano de hielo débil llamado Pastoruri
Antes todo estaba cubierto de nieve... es una lástima,exclamaba sorprendido un turista que visitó Pastoruri por vez primera en 1997. Escuchaba su relato con suma atención, mientras descendíamos del bus que nos llevó al nevado. Previamente, observamos en el viaje cómo la vegetación desaparecía a medida que ascendíamos.
Escribe: Leonardo Kanashiro Fonken
?Antes todo estaba cubierto de nieve... es una lástima?, exclamaba sorprendido un turista que visitó Pastoruri por vez primera en 1997. Escuchaba su relato con suma atención, mientras descendíamos del bus que nos llevó al nevado. Previamente, observamos en el viaje cómo la vegetación desaparecía a medida que ascendíamos.
Escribe: Leonardo Kanashiro Fonken
La puya Raimondi -planta exótica de unos cinco metros de altura- era
el único vegetal que se divisaba a cientos de metros del paisaje, entre
el ichu amarillo, de aspecto moribundo. Entre puyas, existía un ejemplar
que comenzaba a florecer. Aquel bello espectáculo dura cinco años,
y da paso a la muerte de la planta.
Pequeñas, pero numerosas lagunas rodeaban al glaciar. Todo ello era consecuencia natural de la descomposición de la nieve. El trayecto hacia la cima de la montaña demoraba cuarenta minutos. ?Hace seis años, el viaje a la cima duraba sólo diez?, me decía el turista del relato, mientras comenzábamos a caminar hacia la cumbre. Sin embargo, la falta de oxigeno nos fatigó de tal manera que tuvimos que alquilar unos caballos para seguir adelante.
La Cordillera Blanca es la cadena montañosa más extensa del Perú. Ubicada en Ancash, recorre unos 180 kilómetros. Su belleza se debe a la ubicación que ostenta, hacia el oriente. La nieve que cubre sus numerosos nevados son protegidos por la Cordillera Negra, cadena montañosa paralela a la Blanca (hacia el lado occidental), que impide el avance de los vientos cálidos propios de esta zona tropical por su cercanía a la línea Ecuatorial.
Recordaba estos detalles, aclarados por nuestro guía cuando dejamos los caballos. Era momento de ascender por nuestra cuenta. La pendiente se inclinaba cada vez más, y el esfuerzo era cada vez mayor. Cada cinco minutos teníamos que detenernos, a tomar aire, y esperar a que el corazón dejara de latir como el repique de un tambor.
?Tramo difícil, pero no imposible?, rezaba un letrero ubicado al lado del camino.
El glaciar de Pastoruri está desapareciendo. Anualmente, retrocede 14 metros. Si el turista llega a la cumbre, se percatará que la nieve se derrite con facilidad en las manos. El calentamiento global de la atmósfera terrestre, provocado por la emisión de gases tóxicos, produce en la actualidad el efecto de la ?deglaciación?, es decir, del derretimiento de la nieve en las montañas y cordilleras.
El exceso de turismo en la zona es también un factor importante. No todos los turistas saben que el plástico es un excelente transmisor de calor. Por ello, todos los desperdicios arrojados en el glaciar estimulan aún más el derretimiento de la nieve. El acceso al nevado se cerrará por una temporada el próximo año, para efectos de retardar la deglaciación de Pastoruri.
Por eso, decidí llegar hasta el final. Y así lo hice. Bastó
una hora y algo más para caminar hasta la cima. Aproveché la oportunidad
de observar el impresionante panorama que se presentaba frente a mis ojos. Mientras
tomaba la nieve en mis manos, me sentí afortunado de estar allí
en ese momento. La próxima vez será demasiado tarde.