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El mágico camino a Gocta
La tercera catarata más alta del mundo • También conocida como La Chorrera, mide 771 metros de altura • Está ubicada en el distrito de Valera, provincia de Bongará, en Chachapoyas • Sorteando su clima tropical y lo inhóspito de la zona, un equipo de La República llegó hasta el nuevo atractivo turístico de Amazonas.
Escribe David Gavidia. Enviado especial.
Fotos Víctor Vásquez.
De pie y bajo la gran chorrera de agua llamada Gocta, el tiempo parece no transcurrir. Es como si los minutos se hubieran quedado estáticos. Como si cada gota expulsada por el velo de la catarata fuera la única muestra de que algo se mueve en esta parte del mundo.
Allí, don Telésporo Santillán, un viejo guía de 60 años, observa las dimensiones del lugar, sus ojos recorren los 771 metros de la gran caída, dividida en dos etapas. Entonces, el viento humedece su rostro y con la voz entrecortada alcanza a decir: “Es maravilloso”. Junto a él, un grupo de exploradores asienten. La naturaleza está frente a ellos en su máxima expresión. Es Gocta, la tercera catarata más alta del mundo.
Como un sueño
“Es linda y un orgullo para nosotros. Es como un sueño saber que siempre estuvo allí acompañándonos”, afirma don Telésporo, quien guió en tres oportunidades al alemán Stefan Ziemendorff –quien la dio a conocer al mundo– hacia la catarata, siendo la última y definitiva la del pasado 26 de febrero, cuando se realizó la medición de la cascada y se determinó su altura. Se dieron con la sorpresa de que era la tercera más alta del planeta y se hallaba solo por debajo de ‘El Salto del Ángel’ en Venezuela y la ‘Tugelafalls’, en Sudáfrica.
El viento es huracanado, los visitantes usan ponchos de plástico para acercarse a la gran poza donde habitan anguilas y otras especies.
“Tomando en cuenta el listado elaborado por la National Geographic, no cabe duda de que es la tercera más alta del mundo. El margen de error es de 13,5 metros y el Gocta supera en 40 metros a la Yosemite (EEUU) de 739. Para determinar su altura usamos un topógrafo y sistema GPS”, dijo para La República el alemán Ziemendorff, quien se interesó en el Gocta cuando en 2002 se percató de la catarata al explorar unos sarcófagos ubicados en el margen opuesto del valle Utcubamba, en la provincia de Luya-Lamud.
Ruta hacia la grandeza
La catarata se encuentra a tres horas de caminata desde el caserío de Cocachimba, adonde se llega por una autopista sin asfaltar desde la ciudad de Chachapoyas. Para alcanzar Gocta, entonces, se debe cruzar un extenso bosque de neblina virgen. En su entorno se pueden apreciar 22 caídas de agua en épocas de lluvia y 17 tipos de orquídeas.
El terreno es fangoso y en partes rocoso. Se tiene que cruzar riachuelos, saltar pequeños montes, tomarse de las ramas, caerse, golpearse, resbalarse, abrirse la piel. El camino es como la vida misma, lleno de altibajos, desniveles y precipicios. Es una ruta invadida por vegetales que dificultan el camino. Las rocas incrustadas en el suelo dañan los pies y las rodillas. Las espinas se te incrustan, el lodo te invade el cuerpo y los caminos desaparecen conforme uno se acerca al corazón de Gocta.
Don Telésporo, poblador de Cocachimba, de los primeros en llegar a Gocta.
No llega el sol, la humedad es extrema, los vientos huracanados invaden el terreno, pero el ruido de los ríos acompaña los oídos. Los pájaros son los tenores y, libremente, transitan (según los guías) gallitos de las rocas, monos choros de cola amarilla, tucanes, la pava parda y, en la cima de la catarata, leones, pumas, tigrillos, venados y colibríes. Las víboras son grandes pero no atacan.
De mitos y leyendas
En el camino las chacras acompañan la ruta. En ellas las familias se dedican a la siembra de caña de azúcar y fabrican chancaca. Sin embargo, durante 50 años prefirieron mantenerse alejados del Gocta por temor a sus leyendas y mitos.
“Antes creíamos que en sus aguas habitaba una hermosa mujer rubia con cola de pez. Ella, dicen, devora a los hombres que quieren llevarse su perol de oro. A esta sirena la protegía una gigantesca serpiente, que nos alejaba del lugar”, cuentan los lugareños. Esta versión la confirma Augusto Jiménez, presidente de la Cámara Regional de Turismo de Amazonas. “Desde que se desmitificó esta historia se han recibido 800 visitas”, dice, junto a Martín Chumbe, guía y experto en la cultura Chachapoyas.
Caminata y golpes
Llegar a la catarata es un reto donde priman las ganas más que la fuerza. Prueba de ello es que los pobladores, ante el entusiasmo despertado por la cascada cuando esta fue dada a conocer al mundo por los medios de comunicación, se introdujeron en el difícil terreno y abrieron trocha durante cuatro días para hacer menos difícil el acceso y convertirla en un atractivo turístico.
“Cuando se dio a conocer Gocta no pensamos que nos cambiaría la vida”, dicen los pobladores de Cocachimba. Allí, don Telésporo habita con su esposa. Ellos, ahora, tienen una bella costumbre: mirar hacia el Gocta al ponerse el sol y también cuando la luna aparece. Por eso uno comprende su emoción cuando, después de guiarnos durante kilómetros, parado frente a la caída de agua Telésporo solo se atreve a decir: “Esto parece un sueño”.
Claves
Recomendaciones. Se debe usar lentes de sol, gorra, zapatos para treck, cantimplora con agua, binoculares, linternas y medicinas.
Proyecto. Los pobladores esperan hacer de este lugar una Reserva natural e incluirla en la lista de la National Geographic.
Viaje. Promperú llevó un grupo de periodistas a la zona el domingo 11 de junio.