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Las mismas historietas de nunca
(Parte 1)
La singular versión de un entendido en el arte de la caricatura, para muchos un sub arte, para otros una forma progresista. Las historietas tienen mucho que decir.
Una entrevista de Miguel Armas (editor cultura La Razón )
Cuando mencionamos “no masivo”, nos referimos a publicaciones que no exceden el millar de ejemplares, por lo que no cuentan con una distribuidora. Los precios de las mismas suelen ser bastante bajos y sus temáticas contraculturales o de protesta social. Al respecto, Carlo Gonzáles Ocampo, director de la Asociación Nagra Comics nos habla de esta sigular y creciente corriente.
–¿Cuál diría que fue el mejor momento de la historieta en nuestro medio?
– Como fenómeno creo que fue a partir de la aparición de la fotocopiadora, en los años 90, que trajo no sólo el abaratamiento de los costos sino también la posibilidad de hacer más experimentaciones con el fanzine. “Engendro”, de Pablo Rivas, que sale en el año 96, fue posible gracias a la fotocopia.
“Calandria” (Instituto de Comunicación Social que organizaba concursos y exposiciones con participación popular) fue un buen momento, ayudó muchísimo a la historieta nacional, motivó a mucha gente a producir. Estuvo desde 1993, cuando se dio el primer concurso, hasta el 2000.
Luego ha habido periodos en que los diarios se preocuparon un poquito más, pero no tuvo forma de movimiento. Incluso en la época de “Monos y monadas”, con Julio Málaga Grenet, sí habían cosas pero tampoco estaba tan definidas como historietas. Era como humor gráfico, pero todavía no historietas.
Las tiras en los medios tuvieron su lugar en los 50' , 60' . El club “Nazca de la historieta” (1988-1992), que pretendieron hacer una especie de espacio para consumir y producir, fue un intento que no terminó de cuajar. Tenían intenciones pro industria, inclusive pro sindicato, pero en realidad nunca terminaron de organizarse. Pero sí estuvieron buen tiempo en el medio, hicieron muchas cosas de promoción importantes, llegaron incluso a sacar un suplemento. Además llegó a despertar movidas en el interior del país.
–¿Qué tan entrañable o no es el contacto del público aficionado y el del gran público con estas publicaciones?
–Es un grupo reducido, sí bien emocionado, y muy sectorizado. Si tuviéramos que censarlos, entre los que están en el medio porque hacen o porque consumen lo que se hace acá, aún echando mano de la gente que esta en provincias, no creo que pasarían de los 5 mil.
Y obviamente todos ellos no te compran todo los mismo. Algunos te van a consumir algo más de protesta social, más vinculado con la música, otros un producto más pegado a corrientes de parodia o de copiado directo de lo que puede ser los superhéroes americanos o lo que es el manga japones.
–¿Qué factores impiden la llegada masiva de los comics?
–Hay todo un factor macro, referente a las artes y la cultura venida a menos en nuestro país. La gente no lee.
Además está el hecho de la discriminación. Cuando llevas tu producto o mandas un afiche a los círculos académicos, incluso las universidades o escuelas de artes, te los colocan en un sector de amenidades o cosas exóticas. Incluso te ponen en un categoría de “Sub-arte”, con todo y su cartelito. Si es que te lo ponen, porque usualmente ni eso hacen.
–Entonces, si no ha habido un buen proyecto o intento de distribución masiva, no podría decirse aún que el público sea totalmente desafecto a estas publicaciones...
–...o no se han hecho buenas pruebas. Ha habido intentos que no presentaban un bien estudio o que presentaban un producto mediano, no el mejor. No se ha hecho una propuesta madura y que además responda a un estudio de mercado, que es algo que las empresas también van a ver.
No ha sido bien atendida la preocupación como para decir que el público sea desafecto.
–¿Qué condiciones deberían darse para que pueda progresar el medio?
–Es bastante difícil decir cual es la salida al problema cuando no se tiene claro cuál es el problema, cuándo no estamos todos de acuerdo qué es el progreso.
Unos plantean la meta de llegar a ser masivos, que debe existir una industria de historietas en nuestro medio. Otros dicen que no importa la industria, lo que interesa es que las artes sean más maduras, que los artistas tengan mayor profesionalidad en sus trabajos, que sean más responsables de lo que están haciendo.
Yo creo que el problema de la industria es un mal enfoque, ya que es una crisis mundial. Países como España produce un 10 por ciento de lo que producía antes, lo mis0mo pasa con Argentina y México.
Pienso que una buena condición para el artista es su capacidad de profecionalizarse, y esto no necesariamente implica la existencia de una industria específica para eso. El circuito independiente es importante, porque permite que el artista logre una madurez, tenga contacto con el público. Tratar de consolidarlo como un gran circuito y no, como existe ahora, en varios pequeños.