You are here"Dejé de ser el chonguerito de salón"

"Dejé de ser el chonguerito de salón"


By admin - Posted on 23 October 2006

El periodista y escritor Beto Ortiz anuncia el lanzamiento de su nuevo libro, Grandes sobras, este 8 de noviembre. Afirma no interesarle los cadáveres televisivos.

Texto y foto Roger Gonzales

Luego de cuatro años en Estados Unidos, país que lo asiló como perseguido político, Humberto Ortiz, el otrora periodista más polémico de la televisión peruana, dice no ser el mismo de antes. De aquel personaje que sembraba odios y rencores ya no queda nada. Tiene tres ofertas para volver a la pantalla chica, pero por ahora ninguna es concretada.

¿Cómo has visto Lima después de cuatro años?

En general la he encontrado bonita, más ordenada, más limpia, con una cantidad de cosas nuevas que probablemente la gente que vive acá no se da cuenta. Esta más moderna, me parece todo nuevo. Ha crecido mucho en varios sentidos, incluso la gente es mucho más amable y más cálida conmigo que cuando estaba en la televisión.

Y a qué crees se deba esto último…

Es por efecto de dos cosas: primero, el haber desaparecido y segundo, por haber escrito. Hay gente que no me ha visto en la televisión pero me ha leído, ésta tiene un acercamiento diferente. La escritura te revela en tus fueros más íntimos, y la conexión con el lector es más personal que la conexión de conductor a televidente, que puede ser más divertida, pero la de lector es más íntima. Entonces cuando tú consigues ese nexo la gente empieza a quererte, todo lo contrario a la televisión, porque empiezan a odiarte porque construyes un personaje caricaturesco o el simple hecho de aparecer como un permanente fiscal, que decide lo bueno y lo malo, cae antipático… pero me ha gustado experimentar este nuevo tipo de fama positiva que he encontrado ahora. La gente se me acerca con muchísimo cariño, con reverencia a veces.

¿Por qué pasa eso?

En estos años he escrito sobre el desarraigo, la decepción, el fracaso y la gente sintoniza con eso. No te voy a decir que me he vuelto un Mister Simpatía tampoco. Siempre habrá gente que no te traga pero las expresiones de afecto han excedido con creces a las de desconfianza y mala onda.

Antes te caracterizabas por ser polémico. Ahora se podría decir que has cambiado.

Seguramente, lo que pasa es que yo no he pretendido convencer a nadie de que he cambiado. Simplemente los años pasan y los golpes de la vida te enseñan cosas y te conviertes en otra persona. Entonces seguramente sigo siendo Beto Ortiz pero ya tengo 38 años, ya me interesan muchas cosas. Ya no me interesa ser el chonguerito del salón, el que tiene comentario agudo e hiriente y soy mucho menos crispado, menos presto para la diatriba y para la bofetada rápida. Eso es bueno porque vives menos paranoico.

Entonces has madurado en esta etapa que estabas fuera.

Definitivamente. He pasado tiempos muy duros allá (Estados Unidos) pero creo que era bueno que así fuera. Me lo merecía de alguna manera. He aprendido mucho, sobre todo a valorar las cosas que tengo acá. Como mi mamá, mi papá, mi perro, mi cama. Todo eso que no tenía allá.

¿Es cierto que en Estados Unidos trabajaste lavando platos?

He trabajado en cocina, no necesariamente lavando platos. Es el típico trabajo que se hace allá para sobrevivir.

Pero también hiciste trabajos en lo tuyo, el periodismo.

Curiosamente es el trabajo que menos disfruté porque hay todo este mito alrededor de la televisión de Estados Unidos, de Telemundo como la gran meta idílica de los periodistas. Pero para mí fue una gran lección. Primero porque el nivel de periodismo de la televisión hispana es infinitamente inferior al nuestro. Segundo que era un noticiero que estaba centrado en las necesidades de la comunidad hispana. Todo gira en torno a clases de inglés, seguro médico. Puede ser muy noble pero periodísticamente no me representaba ningún desafío.

ESCRITOR Y NUEVO LIBRO

¿Cómo se produjo tu gusto por escribir?

Bueno, tuve influencias tempranas. Mi abuelo materno era periodista. De alguna manera mi familia materna podría decirse que estuvo ligada a las letras, todos eran maestros. Estaban ligados al trabajo de mi abuelo. Y uno de mis tíos era un pintor que se preocupó mucho por inculcarme ese lado literario y artístico. Me llevaba a exposiciones. Me regaló Los inocentes a los 12 años. Recuerdo que a los 7 años escribí un cuento para un trabajo escolar y a partir de ahí descubrí que escribir podría ser placentero. Después lo hice como a forma de crónicas de humor en el suplemento No  de la revista Sí. Finalmente cuando opté por estudiar periodismo toda mi primera época fue prensa escrita porque en el 89 empecé a trabajar en El Comercio era básicamente un periodista de prensa escrita hasta 93 o 94.

¿En qué momentos de tu vida escribes?

 Cuando no me queda más remedio. Admiro a Jaime Bayly y a Guillermo Thorndike que se imponen una disciplina. Escriben de 8 de la mañana a 1 de la tarde, cuatro horas al día que es lo que todos deberíamos hacer. Lo que yo no tengo es disciplina para nada, mi vida es un caos. Soy un ocioso, tengo una tendencia a la contemplación, que por eso debería tener una tendencia a la masturbación en realidad (risas). Me puedo pasar el día sin hacer absolutamente nada. Lo disfruto. Entonces tratar de escribir es un trabajo como cargar ladrillos, como agarrar una lampa y hacer un hueco. Entonces evito escribir. Solamente escribo cuando ya tengo el día y hora de cierre, solo escribo cuando estoy absolutamente jodido de plata y necesito escribir y necesito los pocos dólares que me van a pagar por ese artículo.

¿Por qué se llamará tu próximo libro Grandes sobras?

 Es un título en joda obviamente porque de alguna manera los textos que han sido publicados podrían ser considerados eso... sobra. Son textos que recopilan 18 años de crónicas. Algunos van sonar muy familiares, otros no tanto porque aparecieron hace mucho tiempo porque salieron en medios no muy difundidos. He tenido que reducir de 120 crónicas a sólo 38. Algunos de ellos son muy largos.

Y en un futuro tienes pensado publicar uno sobre tu vida en Estados Unidos.

Sí, es un proyecto pendiente. Creo que voy a dejar pasar un poco de tiempo porque es una experiencia muy reciente y muy dura, y traumática. Quiero darme un poco de distancia. Tengo tres semanas, acabo de llegar.

¿Será polémico?  

No. Porque es un libro sobre mí. No hay nadie conocido que aparezca en mi vida de Estados Unidos.

BETO EN TELEVISIÓN

En la televisión te deben haber pasado miles de hechos graciosos. Cuéntanos uno.

 En el periodismo pasan muchísimas cosas. Bueno, en el año 99 Hildebrandt salió de la programación del canal 13. Meses después nos reunieron a Hernán Garrido Lecca (actual ministro de Vivienda), a Pedro Salinas y a mí. Fue una muy mala idea por cierto porque no teníamos mucho en común sobre todo con Garrido Lecca. Recuerdo que habíamos renunciado a proyectos personales para enfrascamos en este nuevo programa. Ensayamos muchísimo, preparamos el programa con anticipación. Y cuando llega el día del lanzamiento, a eso de las 9 de la noche al canal 13 le levantaron la señal en el momento que salíamos al aire. Dijimos buenas noches y se fue del aire el canal. Pensamos que era un atentado de montesinos pero nada, pusieron el código de barras, nos dijeron que esperemos. Nosotros estábamos con nuestros entrevistados. Yo tenía a Tatiana Astengo, Hernán (Garrido Lecca) a Boloña y Pedro (Salinas) creo que a la Cuculiza. Entonces nos quedamos sentados esperando que la falla técnica terminara. Y pasaron 20  minutos, una hora y no se supo nada. Estaba toda la prensa en el estudio y nosotros haciendo el ridículo. Luego de dos horas llegó un gerente y nos dijo que quien había levantado la señal era el dueño, Angel Gonzales, porque no quería tener programas políticos ya que era época de Fujimori.

Alguna edición de algún programa que te arrepientes de haber hecho.

 He cometido muchas torpezas que tal vez no las volvería hacer porque hayan sido excesos sino porque no funcionaron, como por ejemplo hacer una entrevista a Yesabela en una cama, o poner a Maribel Velarde a luchar en barro con Eva María Abad. Pero creo que ha sido mejor pecar por exceso que por defecto. Creo que la audacia en televisión es mejor que la timidez y conservadurismo. Tal vez con algunos programas de Vidas secretas que fueron demasiado crueles pero no es tampoco que me podría una penitencia por los programas que hice.

Sin duda te causó problemas porque Jeanet Barboza hasta ahora no te lo perdona.

 Bueno cuando tú crees que haces algo mal y dices “lo siento” y te dicen: “La concha de tu madre”, se acabó la conversación. No tengo nada que decirle. Simplemente ella es una animadora y yo soy un periodista.

Y salieron más incluso.

No es el único cadáver que se ha tratado de agarrar de mí para resucitar, han habido varios. Pero en la medida que yo no me sienta ofendido por las palabras yo no les voy a responder.

En tu carrera periodística qué entrevista te cautivó.

Hay muchas. Le tengo mucho cariño a la entrevista que le hice a Mario Vargas Llosa porque le hice preguntas que nadie le había hecho. Sus problemas con Gabriel García Marquez, el abandono de su padre. Temas un poco difíciles de tocar pero me preparé muchísimo tanto así que él comentó sobre eso a otras personas. Cuando me autografió el libro de La fiesta del Chivo puso “para Beto Ortiz que me radiografió el alma”, así que me pareció eso un gran halago.

Tienes en Lima cerca de tres semanas qué haces en estos días después de cuatro años.

Ahora tengo muchas cosas que hacer. Tengo un montón de amigos con quienes tengo que reencontrarme de nuevo. Tengo amigos de internet que los estoy conociendo recién. Como mi editora de Alfaguara, de El Comercio, con amigos que me han entrevistado por internet y que a fin de cuentas se han convertido en mis confidentes porque allá en Estados Unidos tenía muy poco contacto humano, paraba siempre solo, entonces mi espacio de comunicación era el internet y el teléfono. Y es bacán porque a esas personas no las conozco pero las conozco, eso ha sido bonito. Y aparte cuando has fallecido durante cuatro años y resucitas la gente te quiere ver, te invitan a almorzar. Cada día tengo cuatro o cinco eventos. Lonche con fulano, almuerzo con sultano. Tengo una agenda recargada, cosa que me parece totalmente excitante después de una época de marasmo.

EL DATO.- Grandes sobras será presentado el miércoles 8 de noviembre a las 8 p.m en el Jazz Zone de Miraflores.

Syndicate

Syndicate content

Powered by Drupal, an open source content management system