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El fantasma del paraíso
Antes de The Rocky Horror Picture Show, antes de Tommy, antes de The Wall, antes de Quadrophenia, ya Brian De Palma había mezclado en El Fantasma del Paraíso cine, fantasía, horror y rock y tal vez nadie ha superado tan explosiva pócima.
Escribe: Vitico
Brian De Palma es un realizador estadounidense, nacido en Newark, New Jersey el 11 de septiembre de 1940. Siempre se lo ha considerado un discípulo de Hitchcock, pero esa definición es injusta con él. Es mucho más que un mero seguidor de su estética, de su escuela, si es que la hay. De Palma tiene carácter propio, una visión muy personal del mundo y por ende la transmite en cada película que filme. Desde sus inicios se revela como un talento distinto. Imprimiéndole a cada imagen, a cada secuencia, a cada plano, su sello propio.
Mucho se ha dicho de sus películas, se ha comentado que la escena de las escaleras en Los Intocables es un homenaje a Serguei Eisenstein por aquella famosa de las escaleras de Odessa de El acorazado Potemkin sin poner en relieve el virtuosismo demostrado por De Palma al rodarla. También se compara su largo plano secuencia del comienzo de Snake eyes con aquel otro de Orson Welles en Sed de mal. Es decir que se toman sus influencias, reconocidas por el propio De Palma, cómo si fueran defectos en vez de considerarlas como lo que son, recursos narrativos utilizados legítimamente por el realizador para dar forma a sus obras.
Ha dirigido con singular maestría Sisters (1973), Obsession (1976), Carrie (1976), basada en una novela de Stephen King, The Fury (1978), Dressed to kill (1980), Blow out (1981), Scarface (1984), Body double (1985), The untouchables (1987), Femme fatale (2002), siendo estas las producciones más destacadas en su filmografía que carece de películas fallidas.
Con El fantasma del paraíso (Phantom of the paradise), gana el Festival de Cine Fantástico de Avoriaz en 1975 y es este el film que más se ajusta al género fantástico de los que ha dirigido. Comienza con la voz de Rod Serling, el creador de la serie Twilight zone, recitando el parlamento introductorio: “ Swan, cisne. No tenía otro nombre. Su pasado es un misterio, pero su labor es ya una leyenda. Escribió y produjo su primer disco de oro a los 14 años. En los años siguientes, consiguió tantos discos de oro más que hasta pensó en depositarlos en Fort Knox. Llevó el blues a Inglaterra, trajo el Liverpol a América, unió el folk y el rock. Su conjunto, los Juicy Fruits, dio vida por sí solo a los ritmos nostálgicos de los años 70. Ahora está buscando el nuevo sonido de las esferas para inaugurar su propio Xanadú, su propia Disneylandia en el Paraíso, el último palacio del Rock. Esta película es la historia de esa búsqueda, de ese sonido, del hombre que lo creó, de la chica que lo cantó, y del monstruo que lo robó ”.
La trama del filme es una felizmente irrespetuosa mezcla de las historias de El Fantasma de la Opera de Gastón Leroux y el mito germánico de Fausto que popularizó Goethe, con sutiles referencias al Frankenstein de Mary Shelley, y a El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, entre otras. Swan, un todopoderoso productor de rock está por inaugurar El Paraíso, su templo personal, la obra cumbre de su megalomanía. Para ello necesita una nueva música, un sonido innovador. Lo encuentra en la creación musical de un novel compositor, Winslow. Este se enamora de Phoenix, una cantante que conoce en una audición. Swan roba su obra inconclusa y lo hace encarcelar. Winslow huye de la cárcel al escuchar su música deformada por el grupo de Swan. Intenta destruir los masters de los vinilos que han envilecido su cantata y sufre un accidente que deforma su rostro convirtiéndolo en un monstruo: Se refugia en el inmenso edificio que es El Paraíso, se viste con un extraño traje de cuero negro y se oculta tras una máscara. Ha nacido El Fantasma. Comienza a atentar contra los ensayos, sembrando el terror en el teatro. Swan comprende la gravedad de los hechos y llega a un acuerdo con Winslow. Se compromete a que Phoenix interpretará su música a cambio de que el compositor termine su obra. Le hace firmar un contrato diabólico que los ata para siempre. Pero sus planes son otros, ya tiene decidido que sea Beef, un rockero cuasi punk, quien sea su nueva estrella. Es cuando El Fantasma iniciará su terrible venganza.
El filme cuenta con una banda sonora totalmente elaborada por Paul Williams, sirve como estructura, esqueleto sobre la que se apoya todo el relato, siendo totalmente funcional a su desarrollo, lejos del estereotipo de la comedia musical, en que las canciones sirven de remansos que muchas veces frenan la continuidad narrativa. Cada canción sirve para reafirmar el perfil de los protagonistas y cohesiona y encadena cada eslabón de la película. Si no hubiese existido el film, la banda sonora se justificaría por si misma. Williams la emprende con los más diversos géneros musicales con inusual talento. Pasa del rock a billy al pop, del surf a las baladas y al rock gótico dejando en todos lo mejor de si. Todas las canciones son fundamentales, ninguna es de relleno. Merece destacarse la labor de De Palma, consigue un ritmo narrativo vertiginoso que nunca decae y un torbellino visual impactante, una de los segmentos más fulgurantes es el número musical en que The Undead construye a Beef, remedo del monstruo de Frankenstein tomando partes de la anatomía del público en una coreografía de Harold Oblong, brillantemente cantado/contado por él mismo y con el fondo de una escenografía que nos remite a El gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1919), obra cumbre del expresionismo alemán.
De Palma confió el papel de Swan al propio Paul Williams que con su imagen de andrógino niño-viejo da el psique du rol exacto. William Finley, un actor de teatro que no tuvo posterior trascendencia encarna convincentemente al ingenuo Winslow y al enamorado monstruo. Pero el hallazgo es Jessica Harper como esa Phoenix dulce a la que se le suben los humos de la fama. Demuestra que como vocalista tenía un futuro que nunca transitó. La volveremos a encontrar otra vez magnífica en Suspiria de Darío Argento. Para finalizar palabras del propio Swan: “ Una invitación.....
¡Estos excitantes satánicos años setenta!. Tiempo mágico dónde la realidad y la fantasía se confunden perfectamente en la vida cotidiana. Noche a noche ejemplos a todo color nos llegan de todos los canales. En el cine. En las noticias. ¿Realidad o ficción. Compruébalo mirando el televisor. Aquí en El Paraíso te ofrecemos un especial brebaje de fantasía y realidad. Atrocidad y arte. Música y crimen doblemente lóbrego. Y el horror que presencias será simplemente teatral o real?. La única forma de estar seguro...es participando. En El Paraíso nuestras estrellas están contratadas para entretenerlos a cualquier precio. Y se entretendrán. Confíen en mí....
FICHA TECNICA
Título original: Phantom of the paradise
Director: Brian De Palma
Productor Edward R. Pressman
Guión: Brian De Palma
Fotografía: Larry Pizer
Música: Paul Williams
Coreografía: William Shephard, Harold Oblong
Origen: EE UU (1974)
Duración : 92' , color
Reparto
Paul Williams Swan
William Finley Winslow Leach, el fantasma
Jessica Harper Phoenix
George Memmoli Philbin
Gerrit Graham Beef
Harold Oblong The Juicy Fruits, The Beach Bums, The Gene Gross Guardia
Henry Calvert Vigilante Nocturno.
Jeffrey Comano
Archie Hahn
Undeads