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Paisa y el Neorrealismo
Eran otros tiempos. El mundo salía de la segunda gran conflagración. En un país destruido por la guerra y el totalitarismo surge un movimiento cinematográfico que excede lo artístico: el Neorrealismo, contenedor de una nueva moral, de una nueva estética. Uno de sus frutos más logrados, acabados y ejemplares filme es Paisá, que resulta una aproximación parcial a esa nueva expresión.
Escribe : Vitico
Síntesis y contexto
Roberto Rossellini fue un realizador italiano nacido en Roma en 1906 y fallecido en 1977. Hijo de un arquitecto. Su padre construyó una sala de cine en el centro de Roma y ese fue a sus doce años de edad su primer acercamiento con el cine. Apasionado por la mecánica, inventó diversos aparatos relacionados con la técnica cinematográfica, entre ellos un zoom con mando automático. A la muerte de su padre decidió tentar fortuna en el campo del cine; para ello instaló en su residencia un pequeño estudio y aprendió los rudimentos del oficio rodando cortometrajes.
En 1941 realizó su primer largometraje, La nave bianca . Durante la Segunda Guerra Mundial rodó tres filmes, obras de propaganda fascista, sometidas a las exigencias ideológicas del régimen mussoliniano, pero en las que se podían distinguir ya algunos rasgos originales. Al finalizar la guerra en 1945 Rossellini filma Roma, ciudad abierta, hito en la historia del cine italiano y mundial que gracias a su simplicidad formal rompe con el academicismo artificial del cine fascista. Este film marca el nacimiento de una nueva escuela, el neorrealismo, que agrupaba a autores de diversas tendencias en torno de un principio esencial: describir fielmente la realidad, sin trucos ni escapismos. Luego de varias obras notables, en 1959 se vuelca a la televisión al estimar que las estructuras económicas de la industria del cine no le permitían desarrollar un trabajo serio y coherente. Aunque volvió esporádicamente al cine, su labor en televisión se centró en una serie de filmes didácticos referidos a las grandes etapas de la historia de la humanidad. Más allá de sus cualidades, estos filmes testimonian una concepción nueva e interesante de la función social del cine y contribuyen a dar a la obra de este gran realizador su dimensión excepcional. Paisà es considerada por muchos críticos la obra cumbre de Rossellini. Describe la campaña aliada durante la Segunda Guerra Mundial surcando el territorio italiano de Sur a Norte, articulando seis historias cortas, localizadas en Sicilia, Nápoles, Roma, Florencia, la Romaña y el Po, teniendo a los pobladores y partisanos junto a los soldados norteamericanos e ingleses en un plano de igualdad respecto al relato.
Jamás se transmitió en el cine con tanta veracidad esa mixtura de vida y guerra, de tragedia y banalidad. Espacios de todos los días convertidos en trincheras y campos de batalla. El último episodio es el más hermoso y dramático del filme, en los pantanos del Po unos miembros de la resistencia sacrifican sus vidas por la libertad de su tierra. Tras cada personaje que atraviesan los episodios se puede construir una historia.
Rossellini contó para la elaboración del guión con Sergio Amidei, su colaborador preferido que lo acompañó en siete filmes, con un joven Federico Fellini que en aquella época tenía 26 años y ya sobresalía por su talento.
Paisá y su contenido social
Dentro del Neorrealismo, Paisá es la obra con mayor contenido político del movimiento, su carácter antifascista es notorio, pero no se queda en la denuncia panfletaria, sino que ahonda en el conflicto humano pero sin perder de vista el momento histórico que enfoca. El cine italiano venía, hasta la aparición del Neorrealismo, poniendo en relieve la vocación y el sueño de gran imperio que tenía el fascismo, una nueva época de Césares, con filmes en que se ensalzaba el espíritu patriótico y justificaba la política expansionista del régimen en Africa.
La otra vertiente era el llamado cine de los “teléfonos blancos”, remedo del género de melodrama estadounidense, con un sistema de divas y estrellas copiados de Hollywood. Al finalizar la guerra surge una nueva generación de realizadores, muchos de ellos formados bajo el fascismo que de inmediato se muestran críticos a través de sus obras con las lacras del régimen depuesto y con la hipocresía burguesa, sin sentirse cómplices por haber trabajado durante el periodo mussoliniano.
Alberto Lattuada, uno de esos jóvenes emergentes, escribe al respecto: “¿Hemos sido vencidos?, ¿A qué se debe?, ¿A la magia?, ¿A la beatería hipócrita?, ¿Al conformismo?, ¿A la irresponsabilidad?, ¿A una educación deficiente? Paguemos nuestras deudas con un gran deseo de honestidad”. Y esa es la primera gran virtud del Neorrealismo, la honestidad y el compromiso con una sociedad destruida por el totalitarismo y la guerra. Una nueva conciencia social que da como frutos más genuinos el tríptico de Rossellini, Roma, Ciudad abierta (1944-1945), Paisá (1946) y Alemania, año cero (1948).
Se destacan también otras películas hoy olvidadas, El bandido (1946) de Alberto Lattuada, Un día en la vida (1946) de Alessandro Blasetti y El sol sale ahora (1947) de Aldo Vergano. Vittorio De Sica realiza un aporte fundamental al movimiento con El limpiabotas (1946) y Ladrón de bicicletas (1948) entre otras. Luigi Zampa, Carlo Lizzani, Giusseppe De Santis, Florestano Vancini, Luigi Comencini, son algunos de los directores más destacados de la época. Por último Luchino Visconti da con La caída de los dioses (1968) el cierre formal al neorrealismo. Película fundamental y reveladora de las relaciones entre la gran burguesía italiana y el fascismo.
El neorrealismo ha ofrecido al mundo un conjunto de obras muy valiosas, comprometidas con su tiempo, crudas, imposibles de soslayar, dignas de rescatar en estos tiempos en que pareciera que la calidad del cine se mide por lo abultado de las recaudaciones, en que la sensibilidad ha sido adormecida por las explosiones en pantalla, en que la reflexión ha sido reemplazada por el vértigo de la estética de videoclip. En que la vacuidad es la norma preeminente. El cine ha dejado de ser una expresión artística para transformarse en un entretenimiento y un negocio. ¡Rescatemos el espíritu del Neorrealismo!
FICHA TECNICA
Paisà
Director: Roberto Rossellini
Productor: Roberto Rossellini
Rod E. Geiger
Mario Conti
Guión: Sergio Amidei
Federico Fellini
Roberto Rossellini
Annalena Limentani
Música: Renzo Rossellini
Origen: Italia (1946)
Duración: 90' - Blanco y negro
Reparto
Carmela Sazio - Carmela
Robert van Loon - Joe
María Michi - Francesca
Renzo Avanzo - Massimo
Harriet White - Harriet
Dots Johnson Policía militar
Williams Tubbs - Capitán Bill Martin
Dale Edmonds - Dale
Gar Moore - Fred
Gigi Gori - Partisano